Las recomendaciones de alimentación pre y postquirúrgica incluyen en general:
- Preparación mecánica con dieta de abundantes líquidos en el preoperatorio, buscando limpiar el tracto digestivo para disminuir los riesgos quirúrgicos.
- Consumo de proteína magra en el preoperatorio para evitar riesgos de malnutrición que afecta la cicatrización de los tejidos.
- Hidratación abundante en el preoperatorio para mantener el equilibrio hidroelectrolítico.
- Alimentación postoperatoria que inicia a las 24 horas de la cirugía.
- Avance progresivo de la consistencia en la alimentación en fases paulatinas desde el alimento líquido hasta el sólido, buscando la tolerancia progresiva y la cicatrización saludable de los tejidos gastrointestinales.
- Consumo de suplemento proteico desde la primera semana de la cirugía para evitar la pérdida de masa muscular.
- Consumo de suplementos vitamínicos desde el primer mes de la cirugía para disminuir el riesgo de déficit de vitaminas.




